-interminado-
Podría haber sido una noche más. La gata maullaba a sus pies buscando su ración diaria pero ella siquiera la escuchaba. Tenía el corazón aturdido y el pensamiento en fuga. Un instante puede cambiar la historia, un instante hace la historia. Los tropiezos de la vida le habían enseñado su esencia. La nostalgia, el desamor, la cobardía, la contradicción, la duda, la indesición, la pasión... el amor. Donde quiera que iba se apoderaban de su ser y se actualizaban a cada momento. Su ímpetu curioso no dejaba de llamar mientras que su vista dramática no hacía más que acercarla a las tinieblas. No encontraba causalidad. La angustia existencial pintaba todas las telas, llenaba todos los cuadros. Ese era su estado. ¿Abandono quizás? No; resignación. No sabía qué esperar...