Entradas

Mostrando las entradas de marzo, 2008

camilo

Es un hombre vestido de niñez. Cada vez que me ve llegar se acerca a la ventana y señala hacia afuera. Me río tímidamente como si realmente estuviera siendo cómplice de su objeto de observación, pero lo ignoro por completo... Hoy se acercó y volvió a señalarme la ventana, volvió a inquirir en mis ojos buscando algo de magia en ellos, algo de comprensión. Su mirada expectante y su pulso a tono aguardaban mi sorpresa... Algo impaciente me miró fijamente y volvió a señalar. Hice un esfuerzo por responder pero no hubo caso, no encontró respuestas en mis ojos, sólo escepticismo. Se paró a mi lado y con su índice señalando me dijo: "Mirá como el Sol duerme en la pileta..." , Cuánto me falta para comprender la simpleza...

en éxtasis nocturno

Otra noche como 'esas'. A veces siente que no puede contener, los sentimientos, las ansias, los miedos... Todo se une, se amontona y se derrite sobre las yemas de sus dedos. Una tuerca que activa una máquina de mil engranajes desata el movimiento... Necesita escaparse, se ahoga en su propia piel. Se sienta bajo el cielo de la noche gris de marzo y observa las pocas estrellas que luchan por ser divisadas. Necesita algo intenso, extraño y quizás hasta dañino. Toma el fósforo y enciende un cigarrillo.

soledad in situ

Deseaba la caída de sus párpados, tan sólo eso. Pero su mente no dejaba de funcionar. La relajación era un estado casi desconocido para ella que revolvía las sábanas una y otra y otra vez. Tenía frío; se levantaba de un movimiento rápido, rígido, frenético. Abría las puertas del placard del cuarto contiguo, que alguna vez fue de su hermano y se decidía por la frazada a flores rosada. La agarraba violentamente y tironeaba hacia fuera: tiraba las frazadas restantes. Rezongaba, cantaba, hablaba, imaginaba. La soledad era moneda corriente en esos días de Julio. El frío de Buenos Aires conspiraba con el espíritu de companía y Marcela lo sabía. Otro domingo reflexivo. Piyama, mates y la radio sonando de fondo. Después de reacomodar las frazadas caídas, volvía a la cama y se desplomaba en ella sin lograr soltar su peso al colchón. Una presión oprimía su pecho, un deseo oculto, un anhelo de amor, un... Buscaba estrategias para tratar de acomodar sus ideas, pero todo era en vano. El sentimiento...

en un sucio vagón que se aleja de la estación

Después de tres años, ahí estaba. Dormía apoyada en la ventana del fondo del sucio vagón. Llevaba el pelo recogido algo despeinado y usaba algo blanco según se podía distinguir desde mi asiento. Una simple desición: esperar al próximo tren. Esa fue la causa para que volviera a mi vida, para que los recuerdos me nublaran la visión, para que me inundara de pasado. Ella que tanto me había cambiado y a quien tan estúpidamente había perdido estaba ahí, al fondo del vagón. Ese gesto al dormir que tanto conocía, aquel olor de su cuerpo que me hacia desearla con exclusividad, la textura de su hombro, el lunar en su espalda... Cerré los ojos para embriagarme de pasado, para perderme en ella y en sus recuerdos. Rápidamente los abrí para mirarla una vez más, pero sólo vi el asiento vacío mientras me alejaba de la estación.