Podrido
Los auriculares son su única salvación. Se los coloca como si estuviera coronándose reina de un universo musical paralelo. Para eso le sirve: para viajar, para dejarse llevar por los acordes que resuenan bien adentro. Y pone play a la radio automática, ese invento nuevo tan genial. Gracias tecnología por hacerme de esta gran herramienta. El panorama es el mismo desde hace 6 meses atrás, salvo por Patricio, que entró y ahora se le sienta enfrente. Se acomoda en la silla y le patea una pierna; es demasiado alto para estos escritorios tan chicos. Tararea un cachengue de antaño y eso a ella le molesta, pero sube el volumen y todo se vuelve exterior. Lo mejor de todo es la ubicación. El rincón del fondo al lado de la ventana es perfecto para ella. Siempre hay luz y el sol cae en sus pies por la tarde, no le llega el maldito aire acondicionado que la hace temblar regularmente y por lo menos puede girar la cabeza y ver los edificios de enfrente. Un semi-horizonte en diagonal le da per...