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Mostrando las entradas de 2008

alguna vez

Tú ves, yo no me olvido. Suenan los pasos. Uno a uno se acercan hasta mi cama aumentando poco a poco su intensidad. Me agobian. Me despierto con el sudor en la frente, con la lágrima presente; suena una canción. Aquella canción que nos reunía y que se acalla con cada paso... se pierde en el aire de Paris en el polvo de Buenos Aires en la noche lluviosa y se acalla se acalla mientras una voz triste me recuerda los pasos de los amantes desunidos... * Oh! je voudrais tant que tu te souviennes. Des jours heureux où nous étions amis. En ce temps-là la vie était plus belle, Et le soleil plus brûlant qu'aujourd'hui. Les feuilles mortes se ramassent à la pelle Tu vois, je n'ai pas oublié...Les feuilles mortes se ramassent à la pelle, Les souvenirs et les regrets aussi Et le vent du nord les emporte Dans la nuit froide de l'oubli. Tu vois, je n'ai pas oublié La chanson que tu me chantais.. C'est une chanson qui nous ressemble Toi, tu m'aimais et je t'aimais Et...

I'm gone

Imagen
Estaba a punto de dormir, recostada en mi cama, lista para pasar al otro lado; al lado de los sueños. Y de pronto me cansé; me canse de los amores y sus miedos y sus fantasmas. Me puse el pantalón, un bolsito pequeño con algunas cosas y partí. Salí por la puerta corriendo al taxi que pasaba por ahí y le dije "a Ezeiza por favor”. Me tome un avión, a un pueblito perdido de Europa. Me fui, de todos, me fui de mi ...

Florecer..

Un nuevo día.. el fin de una etapa. Su condición era la de una oruga, su ambición la de una mariposa .

TeaTer

Un espacio. Un grupo de individuos. Una melodía al compás... suena y hace ECO O O O

W'R CiniC

"¿Casualidad o destino? ¿El razonamiento metódico o un acto de fe religioso? No hay respuestas. Miles de preguntas acechan perforando cada neurona; buscando quién sabe qué. ¿Imposible o intransigente? La sabiduría como anhelo mientras mentes escépticas, simulan coyuntural interés... -We live in a cinic, cinic world -"

Abril

Una típica noche de abril. El frío se insinúa en cada esquina, pero no termina de concretarse. Me falto algún pullover de más, o quizás un pañuelo para cubrir la garganta. De cualquier forma, son momentos de incertidumbre, de cambio, de transición. Llego a casa; Abrojo me espera sentado en el sillón, y me saluda con su sonido diario apenas traspaso la puerta. La vecina de arriba me deleita con una de las tantas piezas de Bach que suenan en su antiguo piano y yo respiro sensación de hogar. Me gusta mucho sentirme así, reencontrarme con mis cosas más cercanas, con Abrojo, con la musica de la vecina del 6º… son mis momentos de soledad y de placer; de sentir el tiempo de distensión, de poder crear la soledad, de crear mi ser, de mimarlo con cosas que lo hacen sentir bien, de encontrarme conmigo y escapar de la vorágine impersonal de Buenos Aires. La hora de la cena, un poco de arroz del mediodía, algo para Abrojo, un vaso de agua, un sahumerio que alguna vez algún alguien me regaló y el pi...

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Y aquel día me di vuelta y ya no estabas. Miré el reloj y las manecillas jugaban con mi falta de lentes. Te habías ido, te había echado, habíamos desaparecido. Y dieron las seis. Y ocho campanadas. Y tu ausencia. *

camilo

Es un hombre vestido de niñez. Cada vez que me ve llegar se acerca a la ventana y señala hacia afuera. Me río tímidamente como si realmente estuviera siendo cómplice de su objeto de observación, pero lo ignoro por completo... Hoy se acercó y volvió a señalarme la ventana, volvió a inquirir en mis ojos buscando algo de magia en ellos, algo de comprensión. Su mirada expectante y su pulso a tono aguardaban mi sorpresa... Algo impaciente me miró fijamente y volvió a señalar. Hice un esfuerzo por responder pero no hubo caso, no encontró respuestas en mis ojos, sólo escepticismo. Se paró a mi lado y con su índice señalando me dijo: "Mirá como el Sol duerme en la pileta..." , Cuánto me falta para comprender la simpleza...

en éxtasis nocturno

Otra noche como 'esas'. A veces siente que no puede contener, los sentimientos, las ansias, los miedos... Todo se une, se amontona y se derrite sobre las yemas de sus dedos. Una tuerca que activa una máquina de mil engranajes desata el movimiento... Necesita escaparse, se ahoga en su propia piel. Se sienta bajo el cielo de la noche gris de marzo y observa las pocas estrellas que luchan por ser divisadas. Necesita algo intenso, extraño y quizás hasta dañino. Toma el fósforo y enciende un cigarrillo.

soledad in situ

Deseaba la caída de sus párpados, tan sólo eso. Pero su mente no dejaba de funcionar. La relajación era un estado casi desconocido para ella que revolvía las sábanas una y otra y otra vez. Tenía frío; se levantaba de un movimiento rápido, rígido, frenético. Abría las puertas del placard del cuarto contiguo, que alguna vez fue de su hermano y se decidía por la frazada a flores rosada. La agarraba violentamente y tironeaba hacia fuera: tiraba las frazadas restantes. Rezongaba, cantaba, hablaba, imaginaba. La soledad era moneda corriente en esos días de Julio. El frío de Buenos Aires conspiraba con el espíritu de companía y Marcela lo sabía. Otro domingo reflexivo. Piyama, mates y la radio sonando de fondo. Después de reacomodar las frazadas caídas, volvía a la cama y se desplomaba en ella sin lograr soltar su peso al colchón. Una presión oprimía su pecho, un deseo oculto, un anhelo de amor, un... Buscaba estrategias para tratar de acomodar sus ideas, pero todo era en vano. El sentimiento...

en un sucio vagón que se aleja de la estación

Después de tres años, ahí estaba. Dormía apoyada en la ventana del fondo del sucio vagón. Llevaba el pelo recogido algo despeinado y usaba algo blanco según se podía distinguir desde mi asiento. Una simple desición: esperar al próximo tren. Esa fue la causa para que volviera a mi vida, para que los recuerdos me nublaran la visión, para que me inundara de pasado. Ella que tanto me había cambiado y a quien tan estúpidamente había perdido estaba ahí, al fondo del vagón. Ese gesto al dormir que tanto conocía, aquel olor de su cuerpo que me hacia desearla con exclusividad, la textura de su hombro, el lunar en su espalda... Cerré los ojos para embriagarme de pasado, para perderme en ella y en sus recuerdos. Rápidamente los abrí para mirarla una vez más, pero sólo vi el asiento vacío mientras me alejaba de la estación.

-interminado-

Podría haber sido una noche más. La gata maullaba a sus pies buscando su ración diaria pero ella siquiera la escuchaba. Tenía el corazón aturdido y el pensamiento en fuga. Un instante puede cambiar la historia, un instante hace la historia. Los tropiezos de la vida le habían enseñado su esencia. La nostalgia, el desamor, la cobardía, la contradicción, la duda, la indesición, la pasión... el amor. Donde quiera que iba se apoderaban de su ser y se actualizaban a cada momento. Su ímpetu curioso no dejaba de llamar mientras que su vista dramática no hacía más que acercarla a las tinieblas. No encontraba causalidad. La angustia existencial pintaba todas las telas, llenaba todos los cuadros. Ese era su estado. ¿Abandono quizás? No; resignación. No sabía qué esperar...

... Liberetà?

-Sos libre. -Es una metáfora, estoy lejos de la libertad. -Sos libre, pero estás tan pendiente de no ser menos que no tenés alas. -Mis alas hoy, están en mi cabeza. -¿Y de qué te sirven si no podés volar hasta la mía? .

Edipo Rey

Edipo se mece con aire de soberbia, sentado en su trono móvil, transportable. Mira a su alrededor hasta elegir a quién desafiarle una partida de ajedrez. Me miró a los ojos y me señaló entre la multitud: yo sería su próximo rival.