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Mostrando las entradas de julio, 2009

un vestigio y un amor

Un rincón de diarios viejos, una pila de fotografías antigüas la mesa está servida. Ella, su sombra y él, se sientan a tomar el té con los vestigios de aquel amor, olvidado.

línea A ...

A noche te ví. Me cuesta saber a cuántos cientos de kilómetros de distancia estás de mi, y sin embargo soy portador de algo más poderoso que la física, más arriesgado que la realidad y más auténtico que el propio ser. Mis Sueños. Anoche te escurriste en uno de ellos y me pregunto qué... ggggggggggrrrrrrrrrrrrrrr Una estética un tanto futurista, una ciudad en la montaña junto al mar y mi ser parado sobre el muelle, observando. Un panorama de inmensidad, un vaivén de olas danzantes rompiéndo contra las rocas y unos barcos rectilíneos definen el paisaje. Una calle amplia y límpida con una belleza y orden extraños acobijan un puesto de trabajo en sus cordones que vos y él atienden. Al final de la calle una entrada a un subte y dentro, una puerta secreta que unicamente yo puedo ver, da paso a una cueva con diez o quince personas que sólo hablan de qué lugar ocupar para poner la bolsa de dormir. Sin entender nada, los sigo, busco mi lugar y salgo de la puerta secreta de nuevo al subte. En m...

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No es casual. Siempre hay un punto de conexión entre las tangentes, un punto que marca el origen. Es inútil escapar... No hay donde esconderse. *

moor

La ciudad a oscuras, escucha el silencio de los amantes... una noche de tormenta, un deseo de amor ...

cubículo[[[[[[[[[

Otra noche más de insomnio. Una y otra vez se acerca hacia la ventana y observa la ciudad en silencio. Toma un lápiz y dibuja bocetos imaginarios en el aire helado de la fría Buenos Aires de julio. Quisiera ahogar sus pensamientos en una palangana de agua podrida y sin embargo, lo acechan, lo persiguen, lo destruyen. Quisiera entender el amor. Diambula por la habitación que tan chica le quedó después de su derrumbe, después de que las paredes lo acierren, después de que su mundo la lleve de su lado. Se viste, se desviste. Se saca una a una cada prenda hasta quedar completamente desnudo y comienza a recorrer su cuerpo lentamente con la yema de su dedo índice. Lo desliza buscando aquellas huellas; buscando heridas, cicatrices, memorias; buscando su ser. Sus labios, sus hombros, su tórax, su pelvis, su... Nada. Está solo; sin pasado, sin futuro. Sólo el presente, esta milésima de segundo en la que recuerda que todavía el oxígeno corre por sus venas y que su razón evita que su inconsciente...