tRAGEDIA.
Su vida era sólo eso, una vida más. La masificación del concepto de "la vida" le quitaba toda esperanza de encontrar una excusa idiota para abandonar el cuestionamiento constante. Cualquier intento de sentirse 'especial' lo hacía sentirse realmente ridículo; veinticinco años de ser un ser completa y enteramente ridículo. Un día, sin más, abrió los ojos. Al igual que en aquel momento donde la catarata de sangre cae sobre la tierra y la burbuja se rompe para henchirnos con una bocanada de aire real, abrió los ojos un largo rato y pensó. Pensar y actuar ¿son causa y efecto? Hasta ahora lo habían sido en contadas ocasiones. Parádojicamente a la íntima relación entre uno y otro existía una larga y espesa brecha entre ellos. Mucho tiempo dedicado a la reflexión y al encierro. Caminó tres pasos hacia la biblioteca y se reencontró con un libro de Virginia que había llegado a sus manos tres meses atrás por una simple casualidad. Lo abrió y la página 194 lo deslumbró con alguna...