Simón
Inevitable no perderse en esos ojos, inevitable no caer en la magia de su hechizo, de su pelo enmarrañado, de su juventud, de su olor a mandarina, de su sonrisa tan cautivante... Así era él, o así al menos lo recuerdo. Hay cosas que simplemente no se dan, no tienen que ser o cosas que se guardan en esos lugares donde el "qué hubiera sido si..." se vuelven más fantasía que nunca. Pero no importa, no me importa a mí. En su momento... bueno, quizás. Como ese deseo pendiente. Pero no hoy. Hoy te abrazo como el recuerdo de una noche perfecta, de una hoguera en invierno en un pueblo perdido, de una mirada anhelante, de un beso que no fue, de la roca donde dos cuerpos se rozan mirando las estrellas, recorren un río, caminan en la oscuridad sin miedo; aventurándose, arriesgándose, disfrutando de la compañía de ese otro tan particular. Tan intenso, tan pleno, tan perfecto para mí... Esta noche de luna llena te abrazo, te recuerdo y te disfruto como aquel día en el que fuiste.