Esta es una historia distinta… poco convencional, fuera de lo común; patética. Son exactamente las 2.30 am y nuevamente no puedo conciliar el sueño. tan fácilmente como hace algún tiempo. Doy vueltas en la cama, busco algún libro en el cual zambullirme a rienda suelta, algún libro que logre enmiriñarse en mis sentidos, en mi mente y logre transportarme más allá. Quizás la literatura sea eso en mi vida, la posibilidad –aunque sea imaginaria- de un mundo distinto, de un mundo de múltiples caminos y dimensiones paralelas, de un mundo que me dé la fe que necesito para creer en algo más; para creer en los cambios, en la existencia real de los núcleos y en todo aquello de mi vida que se torna confuso y difícil de explicar con claridad. Finalmente: el cajón. El cajón del consuelo. Un cajón que me acompaña desde hace tantos años, que fue hecho para contener cosas preciadas, o no tanto, que nunca tuve tiempo o que nunca me animame a tirar… las agendas de años anteriores, una linterna, una ...