Hora de dormir

Una cama cucheta.
Dormía abajo, porque Luz iluminaba con su nombre.
Tenía el pelo suelto y algo revuelto, y un pijama añiñado con algunos agujeros históricos.
Dormitaba, bañada en transpiración saciada únicamente por un pequeño ventilador al costado derecho de la cama. El verano era cada vez más caliente, y la humedad se metía por todos los rincones.
De pronto.
Un hálito rodeó su cuerpo yacente. Se metió entre sus dedos y sus cabellos, le acarició la mejilla y reposó en su oído. "Siempre estoy" le dijo, como un susurro del viento, como la hoja de otoño que cae finalmente de aquel roble.
Y aquella frase quedó resonando en su mente, un flechazo directo al blanco que perturbó su sueño. La transpiración se le enfrió y un antiguo pánico a la angustia existencial apareció. Abrió los ojos pero le costaba focalizar y darse cuenta dónde estaba. Las maderas de la cama de arriba le simulaban barrotes que cercaban quien sabe qué; la angustia comenzó en un llanto ahogado, casi imperceptible que se desarrolló en una desesperación ansiolítica mientras las sábanas blancas se le enredaban como hiedra entre las piernas, el torso y los brazos impidiendo su movilidad.
"No puedo escaparme. Ni ahora ni nunca" pensó inmediatamente. La idea de abrir un hueco en su pecho y dar lugar a la catarata incontenible del vino de la aorta la seducía tanto como abrir el vidrio que la separaba del aire y abrir las alas al viento.
Mil posibilidades para concretar mil ideas, y todas le producían una seducción letal. La temperatura del cuerpo le aumentaba con la llegada de una nueva de esas ideas pero al mismo tiempo cada miembro se congelaba frente a la realidad del después de; un pánico visceral la invadía de manera desesperante. Una contradicción sin precedentes palpables como la de esa noche de llanto ahogado y éxtasis.
Eternidad en horas hasta la llegada del sol y una presencia perturbadora. Una realidad que dormiría junto a ella cada noche, que recorrería las calles a su lado y que sería siempre la sombra en la pared.
El hálito escurriéndose gradualmente entre las paletas del ventilador.

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