en un sucio vagón que se aleja de la estación

Después de tres años, ahí estaba.
Dormía apoyada en la ventana del fondo del sucio vagón. Llevaba el pelo recogido algo despeinado y usaba algo blanco según se podía distinguir desde mi asiento.
Una simple desición: esperar al próximo tren. Esa fue la causa para que volviera a mi vida, para que los recuerdos me nublaran la visión, para que me inundara de pasado.
Ella que tanto me había cambiado y a quien tan estúpidamente había perdido estaba ahí, al fondo del vagón.
Ese gesto al dormir que tanto conocía, aquel olor de su cuerpo que me hacia desearla con exclusividad, la textura de su hombro, el lunar en su espalda...
Cerré los ojos para embriagarme de pasado, para perderme en ella y en sus recuerdos. Rápidamente los abrí para mirarla una vez más,
pero sólo vi el asiento vacío mientras me alejaba de la estación.

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