metonimia.
El primer dedito buscó un huevito podrido y lo metió por el ombliguito.
El segundo lo cocinó y lo llevó por corriente intravenosa del cerebelo al metatarso.
El tercer dedito lo peló; sacó las capas protectoras y mostró un corazoncito desprotejido.
El cuarto lo saló y lo condimentó con un poquito de dolor, unos granos de tristeza y una pizca de temor.
Y esta pícara metástasis, se lo comió.
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