Y todo termina donde comenzó la historia... mi mirada bajo unos ojos de sauce, consumando éxtasis de rayos eléctricos compartidos por dos entes inmóviles, estancados, soberbios y rodeados que buscan un poco de calor en la compañia extraviada. Si, el mundo resultó mucho más difícil de lo esperado; la vida resultó abrupta, como un golpe de aire en una corriente encontrada. Mi nombre es Mariana. Y me vuelvo a presentar. Me apresuro a la concientización de mi ideal negativo para permitir el sentimiento que busca asomar desde el fondo del pantano, allá a lo lejos. Esta vez no puedo equivocarme, la posibilidad del error es tan remota como encontrar mi verdadera causa existencial. Y logro vencer a las influencias externas, a las miradas ajenas y abandono la rendición de cuentas constante en la que vivo inmersa insospechadamente. Hasta hoy. Soy yo, otra vez, en el aspecto visceral, extremo, animal del que estoy conformada, que me es tan propio, tan cómodo. Pero... Ya no funciona, no es suficie...