Casa de Muñecas
Había una vez...
La maldita frase esconde mil ilusiones ilusorias, la promesa del ideal, de la salvación, de la supuesta felicidad. Más allá de esta maldita frase hay una historia que nos invita a perdernos en un desarrollo completo, distinto, peligroso, Imprevisto.
¿Qué se esconde en el orden de lo imprevisto que nos atemoriza tanto?, ¿qué se esconde detrás de la máscara que me pongo cada día o detrás del escudo que lustro con ferviente dedicación?
Se esconde la desición.
Afuera del cuento de hadas.
Tan sólo soy dueña de mis propias desiciones y eso ya es mucho; a veces me sobra, se me escapa de las manos, recurro a que "no me quede más remedio que aceptar las desiciones ajenas". Eso no es mala suerte, eso es cobardía.
No hacerse cargo de quien se es, es no ser. Es ser mediante lo externo. Un juguete para.
Soy una gaviota.
¿Y qué?.
Ser con palabras ajenas.
Ser una muñeca de trapo.
¿Y para quién?
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